Petaquilla Gold y la Navidad
Diciembre de 2010, Panama
Es repetitivo escuchar que la navidad es época de paz, amor, de solidaridad, de compartir, pues en lo más profundo de nuestro espíritu se da el reconocimiento de los valores que deben imperar en nuestras conductas como seres humanos; sin embargo, que tanto hacemos cada uno por permitir que esos valores se ejemplaricen en nuestras vidas. El consumismo en que se ha convertido la celebración de la navidad hace que desde la infancia nuestros hijos crezcan con una percepción errónea del verdadero significado de esta festividad, la cual representa el desprendimiento por el simple hecho de permitirse la gratificante experiencia de compartir. Eso es lo que representa la navidad para los cristianos, el desprendimiento que por amor hizo nuestro Dios de su hijo para que por él fueran absueltas nuestras culpas, dándonos en sacrificio; en cambio nosotros aún no valoramos el gesto de amor que representa el nacimiento, vida y muerte de Jesús, y cada año conmemoramos su nacimiento con acciones opuestas al legado que él nos dejó. Malentendemos el sentido de la paz, al pretender que ello significa estar en armonía con la familia, amigos y seres más allegados, cuando la paz debe estar en nuestro interior y de allí exteriorizarse hacia el resto de la humanidad, no sólo para con quienes nos unen vínculos afectivos, cualquiera que sean; sino hasta para con aquellos con quienes tenemos nuestras diferencias. Entendemos el compartir en la acción que con un disimulado efecto de reciprocidad hacemos al dar regalos a nuestros seres queridos, o a quienes por compromiso social debemos cumplir; sin embargo, negamos lo que hace más noble y resulta placentero a un ser humano: un trato respetuoso, una amistad sincera y un verdadero sentido y compromiso de una vida en paz. Aprovechemos estas fiestas para hacer un alto en nuestro camino y retomar esos valores que llevamos dentro y que por presiones sociales y laborales nos negamos a desarrollar en el afán de no perder aquellos mal entendidos valores sociales que nos alejan del disfrute de una vida en armonía con nosotros mismos y con los demás, entendida esta como el bienestar físico, psíquico y moral.
Es un deseo de Petaquilla Gold y Richard Fifer – Carles.
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